Como ya hemos visto anteriormente en este blog, las prótesis dentales son mucho más que una solución para conseguir una sonrisa perfecta. También aportan numerosos beneficios para nuestra salud bucodental y nuestra salud en general. Una múltiple función estética, funcional y de salud en la que vamos a profundizar en este post, a través de cuatro aspectos fundamentales de las prótesis dentales.

 

1. Ventajas para la estética y la salud

Una de nuestras mayores preocupaciones ante la pérdida de piezas dentales es la apariencia del labio y la estética de la boca. La falta de dientes no sólo perjudica la masticación y deglución de alimentos, impidiendo mantener una dieta variada y saludable; también es la culpable de ese aspecto envejecido tan característico, con los labios arrugados y hacia dentro. Esto se debe a la disminución del hueso alveolar, de manera que los labios se retraen, dejando esa apariencia “desdentada”. La solución más eficaz es la prótesis, como veremos detenidamente en el siguiente punto.

Otras importantes ventajas que aportan las prótesis dentales son:

-Amortiguar el desgaste de los dientes sanos, evitar que crezcan mal o que se inclinen para tratar de cubrir los huecos que han dejado las piezas perdidas. Y, en consecuencia, mantener la estructura de la mandíbula.

-Recuperar la función masticatoria, de modo que podemos volver a mantener una dieta variada y saludable, sin perder nutrientes. También mejora la deglución de los alimentos. Todo beneficios para la salud gastrointestinal.

-Además de evitar la apariencia de envejecimiento provocada por el hundimiento de la boca, sustituye la típica sonrisa llena de antiestéticos huecos por nuestra sonrisa natural.

-Beneficia también nuestra autoestima, al recuperar la confianza para sonreír, volver a hablar correctamente y comer de manera natural. Un factor psicológico muy importante que no debemos olvidar.

-Y en el caso de los implantes dentales, además evita la pérdida ósea. Veamos cómo:

 

2. Evita la pérdida ósea

El hueso alveolar (que es el que rodea la raíz del diente) es una estructura viva, que está en continuo proceso de remodelación. Cuando perdemos una pieza dental, este hueso disminuye en altura y en anchura, esto es, se produce una reabsorción ósea. Esto es debido a que, al no haber diente, el hueso alveolar “interpreta” que ya no tiene que realizar su función de mantener el diente en el maxilar y se va reabsorbiendo paulatinamente. Un problema que se agrava en el caso de la prótesis removible, por la presión que ejerce sobre las encías y el hueso.

Frente a este problema, la solución es la prótesis fija, con implantes. La unión de un implante biocompatible con el hueso (osteointegración) es tan fuerte que suple las funciones de la raíz natural, manteniendo vivo el hueso y evitando que se reabsorba y acabe produciéndose la atrofia maxilar. Además, las prótesis apoyadas sobre implantes alivian la presión sobre la encía y el hueso a la hora de masticar. Por supuesto, todo ello contribuye también a mantener la apariencia estética de la boca, la barbilla y el conjunto de la cara.

La pérdida ósea puede deberse también a otras causas, como envejecimiento, enfermedad periodontal, osteoporosis o traumatismos, aunque las más habituales son la pérdida o extracción de piezas dentales y el uso prolongado de dentaduras postizas.

 

3. Prótesis fijas, mejor que removibles

La clasificación más habitual es la que divide los tipos de prótesis en removibles y fijas. Las primeras son las comúnmente conocidas como dentaduras postizas. Pueden ser parciales o completas y es necesario extraerlas de la boca durante la noche para limpiarlas y dejar descansar los tejidos de apoyo, las encías, el paladar y los huesos. Para fijarlas, se pueden anclar a los dientes que aún se conservan mediante unos enganches metálicos, o bien se puede ‘pegar’ a la encía con un adhesivo especial. Se hacen a medida y son más económicas que los implantes, pero presentan algunos inconvenientes, como el mayor deterioro del hueso maxilar, la proliferación de restos de comida y bacterias o la incomodidad.

Las prótesis fijas son las que se sustentan en implantes. Se integran perfectamente en la estructura maxilar y en el hueso (ya hemos visto que facilitan la osteointegración) y ejercen la función masticatoria como cualquier diente sano. Además, aportan una serie de ventajas adicionales frente a las prótesis removibles:

-Estética de aspecto natural: al estar elaboradas con porcelana o cerámica y fabricarse pieza a pieza.

-Mantenimiento más sencillo. Su limpieza es igual a la de cualquier otro diente.

-Permite recuperar el sabor de los alimentos, ya que deja libre el paladar.

-Son más cómodas, la sensación de sujeción es total.

-Son también más resistentes y duraderas.

 

4. Una buena higiene es la prevención más eficaz

Si es importante cuidar nuestros dientes naturales, lo es todavía más cuidar las prótesis e implantes. También se manchan y pierden color, también acumulan sarro y también pueden sufrir a su alrededor enfermedades periodontales.

Para prevenir posibles enfermedades e infecciones, sólo tienes que seguir unos sencillos hábitos de higiene diaria: cepillarte los dientes y la lengua a conciencia después de las comidas, pasar el hilo dental entre los dientes, enjuagarte la boca después del cepillado, evitar el alcohol y las bebidas azucaradas, dejar el tabaco (aumenta los riesgos de infección de las encías), y cumplir rigurosamente con las revisiones establecidas por tu dentista.

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