¿Brackets sí o brackets no? ¿Y qué tipo de brackets? ¿Es igual de eficaz una ortodoncia removible? ¿Cuál es mejor para mis hijos? ¿Y para mí? Está claro que la ortodoncia es un tema que preocupa a padres e hijos (sobre todo adolescentes, en esta era de Instagram). Y es que lo de llevar “aparato” es algo que afecta a todas las edades. Pero no es sólo una cuestión estética, esa temible sonrisa metálica durante meses y esa sonrisa perfecta de dientes alineados como resultado del sacrificio.

En realidad, la ortodoncia es más una necesidad de salud, que busca prevenir y corregir anomalías bucales en dientes y mandíbulas, que pueden llegar a afectar seriamente nuestra salud. Tanto en los niños y adolescentes (que todavía no pueden llevar implantes) como en los adultos (cada vez más, gracias a las nuevas técnicas y materiales).

 

¿Qué problemas soluciona la ortodoncia?

Antes de plantearte qué ortodoncia utilizar, lo primero es consultar al ortodoncista, quien realizará un estudio previo de los dientes y el hueso para determinar el diagnóstico y asignar el tratamiento adecuado. Estas son algunas de las soluciones más habituales de una ortodoncia:

-Corregir el ángulo de los incisivos, tanto superiores como inferiores

-Mantener el espacio que ha quedado tras la pérdida de una pieza dental, especialmente molares de leche

-Corregir la mala posición o desplazamiento de los dientes

-Corregir la sobremordida (los dientes superiores sobrepasan demasiado a los inferiores en la mordida) o la mordida cruzada (algunos dientes superiores quedan por detrás de los inferiores).

-Ubicar correctamente los dientes rotados y los dientes apiñados (dientes amontonados en muy poco espacio)

-Cerrar los espacios excesivos entre los dientes

Es importante tener en cuenta la edad del paciente. No es lo mismo tratar a un adolescente o a un niño (aún en desarrollo y con dientes de leche), que a un adulto (cuyas encías, huesos y dientes están plenamente asentados). En general, los tratamientos de la ortodoncia infantil son más preventivos y en los adultos solo pueden ser correctivos.

 

Tipos de ortodoncia

En general, los diferentes aparatos de corrección se pueden clasificar en removibles o fijos. Los primeros van sujetos a las encías pero se pueden extraer para su limpieza y en las comidas; están indicados para problemas como mordidas cruzadas, dientes desplazados o apiñamientos dentarios leves. Las ortodoncias fijas (brackets) se fijan fuertemente a los dientes, no se pueden extraer y están indicados para tratar dientes rotados, malposición dentaria, espacios interdentales muy abiertos, corrección de incisivos o movimientos múltiples.

Dentro de los brackets hoy en día existen numerosas opciones en materiales y acabados, siendo el sistema más o menos el mismo. Te contamos sus ventajas y desventajas:

Brackets convencionales. Es el sistema más tradicional, el de toda la vida. Se caracteriza por su resistencia y durabilidad y consiste en una base pegada al diente y un arco que se fija en el bracket con unas gomas o ligaduras. Están hechos de material biomédico, que puede ser acero con aleación de níquel, titanio para casos de alergia al metal o zirconio, que al ser de color blanco se disimulan mejor; e incluso de zafiro, un mineral de gran dureza y totalmente transparente, que además nunca pierde su transparencia.

Brackets autoligables. Es una evolución del anterior. En este caso, el sistema de fijación es una pequeña pestaña o clip, que mejora la sujeción y su efecto es más preciso, más eficaz y de menor duración. Al no llevar gomas es más limpio y también más cómodo, ya que no hay que cambiarlas cada cierto tiempo. Además, provoca menos roces y heridas. Al igual que en los convencionales, los materiales pueden ser más o menos estéticos.

Brackets linguales. Su principal ventaja es que no se ven, ya que van fijados en la parte interna de los dientes. Pueden ser de cerámica, metálicos o de plástico y son muy eficaces para problemas de maloclusión, corrección de incisivos, mordida cruzada o abierta, apiñamiento… Requieren menos tiempo de tratamiento y facilitan la limpieza de los dientes.

Ortodoncia invisible. Al contrario que los brackets, este tratamiento dental es removible. Se realiza mediante férulas transparentes, fabricadas a medida por ordenador, para enderezar y cambiar la posición de los dientes. Deben cambiarse más o menos cada dos semanas, para ir adaptándose al desplazamiento de los dientes. Su principal ventaja frente a los brackets es estética: son prácticamente visibles. Además reduce el tiempo de tratamiento, no produce rozaduras y es más cómoda, ya que se puede extraer durante las comidas. Al ser removible también se limpia más fácilmente, y permite cepillar los dientes con normalidad. Eso sí, es conveniente no quitársela para dormir; se perderían muchas horas de “trabajo” de la ortodoncia.

Aparato de retención. Una vez terminado el tratamiento y libres ya del aparato de ortodoncia, es necesaria la colocación de estos retenedores durante unos meses. Su misión es mantener los dientes en la posición correcta hasta que el hueso y la encía se adapten al cambio. Pueden ser fijos (un alambre en la parte interna de los dientes) o removibles (una férula transparente durante la noche). En cualquier caso, siempre deberemos seguir las indicaciones del ortodoncista.

Ya sabes lo que son y como te pueden afectar los brackets. Ahora solo queda decidir si te hacen falta o no, para tener una sonrisa perfecta.

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