El mal aliento o halitosis es un problema más frecuente de lo que imaginamos. Lo sufren nada menos que una de cada dos personas. ¡La mitad de la población! Pero de ellas, sólo un pequeño porcentaje sufren halitosis crónica, relacionada con alguna patología. La mayoría de las veces está relacionada con la higiene bucal, problemas periodontales, costumbres y hábitos alimenticios, etc., que son fácilmente subsanables como vamos a ver en este post.

 

Qué causa la halitosis

Podemos decir que existen dos tipos de halitosis, según dónde y cómo se origine: oral y extraoral.

La halitosis oral proviene de la boca. Se debe principalmente a la acumulación de placa bacteriana en la lengua y los dientes, y también a otras situaciones como caries, enfermedades de las encías, un menor flujo de saliva (como sucede al despertarnos; o en personas mayores), dentaduras postizas y otras prótesis dentales (que acumulan restos de comida), respirar por la boca, el tabaco y el alcohol (que dejan un aliento característico difícil de quitar), una dieta con exceso de grasas o comer determinados alimentos (ajo, cebolla, queso). Pero, sobre todo, una mala higiene oral.

Cuando el mal aliento se origina fuera de la propia cavidad oral se denomina halitosis extraoral y se da únicamente en el 10% de los casos. Trastornos digestivos  (gastritis, úlceras, reflujos gástricos), hernia de hiato, enfermedades renales o hepáticas, problemas en el tracto respiratorio, diabetes, infecciones en la faringe o sinusitis son algunas de las causas más habituales.

 

Cómo puedes evitar la halitosis

Para empezar, lo más importante es ir al origen principal. Esto es, combatir las bacterias que producen el mal olor y que se acumulan en la lengua (en la parte superior y también en el dorso), entre los dientes y en otras cavidades de la boca. Estas bacterias son el resultado de no eliminar correctamente los restos de comida, así que una concienzuda limpieza buco dental es la mejor solución, como ya hemos visto en posts anteriores: un correcto cepillado, hilo dental antes de acostarse, un buen enjuague con colutorio y, sobre todo, una limpieza completa de la lengua, a ser posible con limpiador lingual. Esto último es lo más importante y también lo que más a menudo olvidamos.

Combate la sequedad de la boca. La falta de saliva facilita el crecimiento de bacterias en la boca, que son las causantes del mal olor. Esto sucede especialmente por las mañanas (el famoso “aliento matutino”), y también es frecuente en las personas mayores, ya que la calidad y cantidad de saliva disminuye con la edad. El alcohol y el tabaco son una causa habitual de la boca seca. Para mantenerla siempre bien hidratada lo mejor es beber agua con regularidad y no estar mucho tiempo sin comer.

Cuida lo que comes: evita los alimentos que suelen provocar mal aliento, como el ajo, la cebolla cruda, los quesos y, en general, las comidas grasas o con exceso de condimentos. También procura evitar en lo posible el alcohol y el café. Las dietas con exceso de proteínas o con pocas calorías, así como saltarse las comidas, son también causas frecuentes del mal olor en la boca.

Por supuesto, deja de fumar. El tabaco, además del mal olor característico, es el origen de otros problemas y enfermedades en la boca, como ya hemos visto anteriormente.

Algunos remedios caseros que también te ayudan a eliminar el mal aliento son, por ejemplo, masticar perejil (contiene clorofila) o apio (produce saliva), hacer gárgaras con bicarbonato sódico (reduce la acidez de la boca y elimina las bacterias) y beber infusiones de menta, salvia, eucalipto o perejil.

Por último, si el problema persiste a pesar de cumplir con todos estos hábitos, lo más probable es que se trate de halitosis patológica. En este caso, acude al especialista para que realice un correcto diagnóstico y un tratamiento adecuado.

 

Y recuerda: un caramelo de menta o el uso de aerosol para camuflar el olor no es la solución.

 

¿Quieres más información sobre este tema?

loaderPor favor espera..