Como vimos en el anterior post de Boca a Boca, uno de los problemas más habituales en esta época post vacacional, de vuelta al trabajo y al estrés, es el bruxismo: el estado de nerviosismo y ansiedad nos lleva a apretar y rechinar los dientes de manera inconsciente, especialmente durante la noche. Muchas personas ni siquiera saben que sufren este problema, y se despiertan con dolores en los músculos faciales (las mandíbulas) o con dolor de cabeza e incluso de cuello.

Pero las consecuencias pueden ir más allá que el simple dolor: ese fuerte roce entre los dientes llega a desgastarlos prematuramente y también a aflojarlos y desplazarlos, y pueden incluso llegar a caerse o pulverizarse; asimismo puede afectar seriamente a los nervios dentales y destruir el hueso que soporta los dientes, causando problemas como el síndrome de la articulación temporomandibular o trastorno de la ATM (una alteración que afecta a las articulaciones y músculos de la masticación, que conectan la mandíbula inferior al cráneo; además de producir un dolor intenso, puede llegar a desplazar la mandíbula).

No siempre somos conscientes de padecer este hábito, hasta que una persona cercana nos lo comenta o lo descubre nuestro dentista, al encontrarse dientes desgastados o el esmalte fracturado. En cualquier caso, si padecemos síntomas como dolor facial, de cabeza y cuello, y convivimos habitualmente con el estrés, podemos empezar a sospechar. Es el momento de acudir al especialista, que es quien mejor puede diagnosticar y determinar si la causa de este dolor es el bruxismo.

 

Una solución sencilla y eficaz

La férula de descarga es una funda transparente, de un cierto grosor, generalmente fabricada con resina acrílica y que se basa en la morfología de la boca del paciente para que ajuste perfectamente a su dentadura. En la mayoría de los casos se usa en la arcada superior, ya que en la inferior es habitual que el paciente se la quite involuntariamente con la lengua.

La función de esta férula, también llamada de estabilización, no es únicamente proteger los dientes del roce y el desgaste; también es desprogramar un mal hábito adquirido por el cerebro: el de apretar o desplazar la mandíbula “jugando” con los dientes inferiores, ya que con la férula la parte que contacta con la otra arcada es lisa y resbala. También reparte las cargas transmitidas por las fuerzas de la mordida, relajando los músculos faciales, de modo que disminuye los dolores de cabeza y de las mandíbulas.

El proceso de elaboración de una férula de desgaste es sencillo: primero se elaboran unos moldes de los dientes y la cavidad oral que luego se envían al laboratorio protésico dental; el resultado será una férula a medida, totalmente personalizada. El ajuste final lo realizará el odontólogo para que cada pieza encaje correctamente y cumpla su función sin problemas ni incomodidades.

 

Tipos de férulas de descarga

No todas las férulas son iguales y, en consecuencia, no todas cumplen su función con la misma eficacia. Pueden ser blandas, rígidas o semirrígidas. Las primeras no son muy recomendables, ya que no evitan la presión que ejercen unos dientes sobre otros, e incluso aumentan el hábito de apretarlos. Las rígidas y semirrígidas deben ser lo suficientemente duras por fuera para evitar el roce y relajar la mandíbula, y más blandas en su interior para que se adapten fácilmente a las piezas dentales. En cuanto al grosor, una férula demasiado delgada es inútil para combatir el bruxismo, porque no evita el contacto entre la arcada superior y la inferior.

La más recomendable es la férula Michigan, que se diferencia del resto de férulas oclusales en que es más rígida por fuera. Esto proporciona mayor amortiguación y una vida útil más larga, ya que es más difícil que se rompa. Además permite corregir la mordida y la posición de la mandíbula (maloclusión) y ayuda a dispersar la energía que se produce al apretar los dientes, de modo que facilita la relajación de los músculos faciales y rebaja la tensión.

 

Cuidado con internet

Comprar una férula de descarga en internet es una tentación desgraciadamente cada vez más habitual. Pero es también un peligro. Puede que esas ofertas sean irresistibles, pero también son totalmente ineficaces (no están hechas a medida y usan materiales de escasa calidad) e incluso pueden resultar muy perjudiciales, ya que pueden llegar a provocar cambios irreversibles en la oclusión. La opción más recomendable es utilizar férulas ajustadas a cada persona, confeccionadas con buenos materiales y bajo la supervisión de un especialista.

 

Y no olvidemos una limpieza adecuada

Como todo lo que concierne a la salud bucodental, es fundamental una correcta higiene, para evitar la acumulación de suciedad y bacterias. Así, antes de usarla cada noche debemos lavar bien tanto los dientes como la férula (puedes hacerlo con agua, cepillo y jabón neutro; aunque lo más adecuado es usar pastillas limpiadoras efervescentes: en solo unos minutos consigues la máxima limpieza). Lo mismo al levantarnos por la mañana: debemos lavarla, enjuagarla y secarla bien antes de guardarla.

 

Ventajas de la férula de descarga

En definitiva, la férula es el remedio más eficaz para combatir el bruxismo, un problema que afecta por igual a hombres y mujeres de todas las edades y con hábitos de vida completamente distintos. Siempre que exista un factor de estrés al que no sepamos o no podamos dar salida, puede aparecer el bruxismo. Afortunadamente, existe solución.

-La férula evita el desgaste de los dientes y la rotura del esmalte

Desprograma los músculos de las mandíbulas, para que abandonen ese hábito

Disminuye el dolor facial, de cabeza y cuello provocado por esa tensión inconsciente

-Ayuda a mantener una mejor salud bucodental

-Recupera la calidad de vida perdida

 

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