Ya sea por cuestiones de salud o porque quieres presumir de una dentadura perfecta, las prótesis dentales son una solución efectiva para reponer los dientes –o la totalidad de la dentadura- y los tejidos periodontales que se han ido perdiendo como consecuencia de la edad, traumatismos, la degeneración de la estructura ósea o enfermedades como la caries o la periodontitis. Restaurar las piezas dentales es fundamental para devolver a la boca su normalidad y funcionalidad, esto es, una buena masticación y deglución de los alimentos, un habla adecuada, una sonrisa estética, así como evitar que se desplacen los dientes que aún se encuentran en buen estado.

Es una decisión que hay que tomar siempre siguiendo la recomendación del dentista, pero es importante conocer las distintas opciones para elegir la más conveniente. Existen diferentes tipos de prótesis, cada una con sus ventajas e inconvenientes.

Prótesis dental removible o dentadura postiza 

Este tipo de prótesis puede ser parcial (generalmente la parte superior) o completa (cuando los dientes que aún se conservan están en mal estado y es mejor extraerlos en su totalidad).

Cada dentadura es única, se diseña y fabrica de forma individualizada, a la medida de cada persona, pues debe adaptarse perfectamente a los tejidos y la forma de los maxilares y las encías. Además requiere un periodo de adecuación, durante el cual se realizan los ajustes necesarios para que quede perfecta.

Al contrario que las prótesis fijas, es necesario quitársela diariamente para limpiarla y dejar descansar los tejidos de apoyo, las encías, el paladar y los huesos. Para fijarla, se puede anclar la prótesis a los dientes que aún se conservan mediante unas sujeciones o enganches metálicos; o bien se puede ‘pegar’ a la encía con un adhesivo especial. Este método proporciona mayor seguridad y comodidad, ya que evita que la prótesis se mueva y aumenta la retención y fuerza de mordida.

Es fundamental una adecuada limpieza, al menos una vez al día: cepillar bien las piezas dentales para evitar la formación de sarro y manchas, y además sumergirla durante la noche en una solución limpiadora para llegar a donde el cepillo no llega.

La dentadura postiza es más económica que la fija, pero presenta más inconvenientes: durante el proceso de adecuación, si está mal asentada o se desplaza puede producir lesiones en la mucosa o se puede desarrollar estomatitis subprotésica. Es posible que queden restos de comida entre la prótesis y la encía, lo que genera incomodidad, crecimiento de bacterias y mal aliento. Además, estas prótesis deterioran el hueso maxilar más rápidamente. Y en personas mayores, propensas a la sequedad en la boca, se pueden producir problemas de desajuste. Por último, las coronas de acrílico de este tipo de prótesis son menos estéticas que las utilizadas en la prótesis fija.

De todas formas, con los últimos avances materiales y tecnológicos, lo cierto es que este tipo de prótesis están en desuso, salvo para personas de avanzada edad y en aquellos casos en los que no existe posibilidad de implantes (hay poco hueso).

Prótesis dental fija

Son más estéticas, más cómodas y más saludables que las prótesis removibles, y con plena funcionalidad. Y con las actuales técnicas y materiales, lo normal es que duren toda la vida. También son más asequibles ahora que hace unos años, que era quizá su única desventaja.

La prótesis fija puede ir colocada sobre dientes o sobre implantes. En el primer caso, el dentista rebaja el diente o molar dañado (por caries, traumatismo) y sobre esa parte rebajada encaja la corona, que queda perfectamente fijada. En la segunda opción, el cirujano introduce una estructura generalmente de titanio en forma de tornillo en el hueso maxilar (superior) o mandibular (inferior) y, una vez asentado, sobre él se fija el nuevo diente. O incluso una dentadura completa.

En cualquiera de los casos se cuida el color y la forma de cada pieza dental, para que se adapte perfectamente al resto de la dentadura. Las coronas sobre implantes ofrecen también multitud de posibilidades en cuanto a técnicas y materiales, que han evolucionado mucho en los últimos años. Por eso es importante que nuestro dentista esté al día de las innovaciones y avances.

Prótesis fija removible para una dentadura completa

En algunos casos, debido a la imposibilidad de colocar muchos implantes -por la escasez de hueso- la dentadura se ajusta a una barra que a su vez se sujeta en solo dos o tres implantes. De esta forma, una boca que carezca completamente de dientes se puede rehabilitar insertando unos pocos implantes en la parte superior y en la inferior. La particularidad de este sistema es que la dentadura se puede extraer sin problema, para una correcta limpieza.

Sea cual sea la opción que elijas, recuerda siempre estos dos consejos:

-Ponte siempre en manos de especialistas de confianza, con formación específica.

-Y no lo vayas dejando. Cuanto más tiempo tardes en reponer los dientes o muelas ausentes, más perjudicas tu salud.

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