Restaurar las piezas dentales que se han perdido o están en mal estado es fundamental para devolver a la boca su normalidad y funcionalidad, tanto en la estética como en la masticación y la salud bucodental en general.  Esta restauración o reposición se puede realizar de diferentes maneras, como ya hemos visto anteriormente en este blog. Cada sistema tiene su proceso, sus materiales, su cuidado e higiene y sus ventajas.

Pensamos en  prótesis, implantes, dentaduras postizas, puentes, fundas, carillas… Todos ellos son términos habituales pero que no siempre tenemos claros. Especialmente a la hora de diferenciar las prótesis y los implantes. A menudo surge cierta confusión, ya que estos términos están muy ligados entre sí.

Diferencia entre implante y prótesis

Para poder apreciar la diferencia entre ambos es necesario en primer lugar entender el proceso y efecto de una pérdida dental. El diente natural se sustenta sobre una raíz integrada en el hueso del maxilar (superior) o de la mandíbula (inferior). Cuando esta raíz se pierde provoca la pérdida de la pieza dental; también, obviamente, cuando el dentista extrae la pieza dental completa, con su raíz. En cualquiera de los casos, lo fundamental es que ya no existe raíz. Y ahí es donde entra en acción el implante.

Las prótesis son dientes artificiales que pueden estar compuestos de muy distintos materiales. La sujeción de estas prótesis puede hacerse sobre dientes naturales sanos (adyacentes al diente extraído) o sobre implantes, que son tornillos (generalmente de titanio) que el dentista introduce y fija en el hueso, cumpliendo la función de la raíz original del diente perdido.

Por tanto, el implante sustituye a la raíz y la prótesis al diente.

¿Cuáles son las ventajas de las prótesis sobre implante?

El hueso del maxilar o de la mandíbula tiende a reabsorberse cuando no hay raíces. En cambio, al colocar un implante el hueso comienza a crecer a su alrededor, integrándolo en la estructura bucal e impidiendo su pérdida. Este proceso se llama osteointegración y es posible gracias a la biocompatibilidad y porosidad de los materiales que se utilizan en los implantes.

Distintas prótesis para diferentes pacientes

La elección de la prótesis dependerá de muchos factores, como los hábitos alimenticios del paciente, su estilo de vida, edad, posibles enfermedades… El dentista será quien determine si la opción más adecuada es una prótesis fija o removible y el tipo de material de ésta.

Puede ocurrir también que el hueso del paciente no cumpla los requisitos necesarios para un implante (hueso muy escaso o frágil), por lo que el primer paso del proceso debe ser la realización de un TAC. A través de las imágenes obtenidas, el dentista evalúa la altura, anchura y, lo más importante, la calidad del hueso.

Salud e higiene dental

Al colocarse directamente sobre el hueso, las prótesis fijas sobre implantes no afectan a los dientes adyacentes, no los sobrecargan ni los desplazan.

En cuestión de higiene, las prótesis requieren una higiene dental similar a la de los dientes naturales: cepillado diario y revisiones periódicas cada seis meses. En dicha revisión se evaluará el estado de la encía y de la prótesis.

 

Por lo tanto, el implante dental es lo más efectivo tratándose de ausencia de piezas dentarias, evita la pérdida del hueso, dura toda la vida, mastica igual que un diente natural, se integra con la estética de la boca y su mantenimiento es más cómodo.

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